BABEL
Hola: Ya estoy instalado en Babel, en un apartamento con vistas. Es un lugar bien situado, tranquilo. Quizá un poco rancio, en consonancia con los tiempos. Pero uno se acostumbra a todo. Una ventana discreta me permite observar sin que me observen, para contar lo que pasa. Y lo voy a contar, al primer impulso, a mi libre albedrío, de un modo somero para no aburrir.
Las cosas en Babel están como se supone que deben estar. Babel, como dice María Moliner, "es el lugar donde hay gran confusión o desorden o donde hablan muchos sin entenderse", a imagen de la torre bíblica del mismo nombre. El "diccionario del buen uso del español" diagnostica con exactitud el estado del patio que veo desde mi ventana.
Leo en la prensa leal - aquí toda la prensa es leal y disciplinada - que el presidente de la Xunta, Núñez Feijóo, está pletórico con la renovación del Concello compostelano. No entiendo muy bien la exultación de Feijóo. La verdad se le entiende mal a este hombre. Leo también que Beiras lo ha calificado de "analfabeto funcional", en una de esas trifulcas parlamentarias. Los tertulianos de alguna televisión ya tienen carbón para atizar la caldera.
He ido a ver a mi médico de cabecera por causa de un catarro de verano. ¿Ha tomado bebidas frías? - me pregunta. No. ¿Ha estado expuesto al aire acondicionado? No, que soy pobre. ¿Ha oído decir usted que vuelve María Jesús Sainz a la alcaldía compostelana? Sí, lo he oído. Pues va a ser eso, me dice el doctor.Tómese estas pastillas, pero sobre todo tómeselas con calma.
Al salir de la consulta leo un titular en la prensa leal y disciplinada: "Vuelve María Jesús Saínz, todo un peso pesado de la política". La ultima vez que vi a esta señora iba embalsamada en su abrigo de visón. Pensé que - políticamente hablando -, Saínz había muerto. Pues, ya veis, parece ser que estaba equivocado. ¿O no?. ¿Acaso estaremos ante una versión municipal de "The Walking Dead"?. Estaré alerta, cuando el cortejo ¿fúnebre? de la nueva Corporación pase - seguramente bajo palio - por debajo de de mi ventana. Les tendré informados.